Puede que esto no le guste a nadie… (2018).
Impresión digital

Detalle, Lunes. Puede que esto no le guste a nadie… (2018).
Impresión digital
70 x 65 cm

Detalle, Martes. Puede que esto no le guste a nadie… (2018).
Impresión digital
70 x 65 cm

Detalle, Miércoles. Puede que esto no le guste a nadie… (2018).
Impresión digital
70 x 65 cm

Detalle de las capturas de pantalla.

Este trabajo toma como punto de partida el discurso de Edward R. Murrow durante la recogida del premio de la Asociación de Directores de Informativos para la Radio y Televisión en 1958. El título del proyecto hace referencia a la primera frase que utiliza Murrow en este discurso en el que se pone de manifiesto el poder y el control corporativista que hay detrás de los medios de comunicación.

El proyecto se presenta como un ensayo visual televisivo. A modo de cronograma se muestra la emisión de siete cadenas de televisión durante tres días, una imagen cada hora tras once horas consecutivas. A partir de este archivo de imágenes se realiza un proceso de selección un tanto subjetivo, donde se descartan las capturadas de imágenes que pertenecen a retransmisiones deportivas, programas magazine, películas y musicales. El resultado muestra una azarosa parrilla televisiva en la que solo tienen lugar imágenes de telediarios, boletines informativos, programas divulgativos, culturales-educativos y el vacío de las imágenes descartadas. Este planteamiento permite observar los programas cuyas cadenas tienen un mayor control sobre el modelo de propaganda emitido y el horario utilizado para dicho flujo de información.

“Puede que esto no guste a nadie . Al final de este discurso puede que algunos acusen a este periodista de morder la mano que le da de comer y puede que reprochen a la Asociación de haber dado acogida a ideas subversivas e incluso peligrosas… y, sin embargo, el sofisticado entramado de emisoras, agencias de publicidad y patrocinadores permanecerá impasible.
Es mi voluntad y mi deber hablar con franqueza a los que integráis este sistema, sobre lo que ocurre en la Radio y la Televisión y, si lo que voy a decir trae consecuencias, yo soy el único responsable de esta opinión.
Pasaremos a la Historia por nuestros actos, si dentro de cincuenta o cien años aún quedan historiadores y se han conservado copias de lo emitido en una semana por las cadenas, encontrarán registradas en blanco y negro o en color, pruebas de nuestra decadencia, nuestro escapismo y nuestro aislamiento de la realidad desde el mundo en que vivimos.
Somos una sociedad opulenta, acomodada y autocomplaciente. Adolecemos de una alergia innata a la información que nos perturba… Los medios, son un reflejo de esta situación.
Como no dejemos de considerarnos un negocio y no reconozcamos que estamos enfocando la Televisión a distraernos, engañarnos, entretenernos y aislarnos… la Televisión y los que la financian, los que la ven y los que la producen, podrían percatarse del error demasiado tarde.

He comenzado diciendo que pasaríamos a la historia por nuestros actos. La Historia se tomará la revancha y las consecuencias no tardarán en alcanzarnos. De vez en cuando conviene exaltar la importancia de las ideas y de la información. Imaginemos por un momento que un domingo por la noche un espacio normalmente ocupado por Ed Sullivan sea cedido a un espacio dedicado a la situación de la educación pública y, una semana más tarde, un espacio utilizado por Steve Allen se dedique a la política norteamericana en Oriente Medio. ¿Saldría perjudicada nuestra imagen corporativa? ¿Montarían los accionistas en cólera y protestarían? ¿Qué otra cosa pasaría millones de personas reciban información sobre cosas que pueden determinar el futuro de este país y por tanto de sus empresas? Buenas noches y buena suerte.”

Edward R. Murrow. Estados Unidos, 1958.
Extracto del discurso en la recogida del Premio de la Asociación de Directores de Informativos para Radio y Televisión.